El 70% de la producción caprina de Tucumán se desarrolla en el departamento Graneros. Con un asesoramiento permanente, el INTA trabaja junto a los productores de la región en procesos de desarrollo local, logrando el incremento de la producción y la mejora de la calidad de sus quesos, carnes y derivados, explicó Silvina Saldaño, técnica de la AER Simoca.

Hasta 2003, la producción caprina tradicional se encontraba marcadamente estacionalizada. La incorporación de tecnología produjo un cambio en el manejo de los rodeos. A partir de allí, se inició el fortalecimiento de la actividad a través de la gestión asociada, innovación en los sistemas de producción, la elaboración de quesos de cabra y arropes, y en la producción de cabritos y corderos que actualmente, por medio a la incorporación de tecnología, se venden en ferias y mercados regionales.

"Esto implicó verdaderas innovaciones tecnológicas, tanto en los productos como en los procesos organizativos y comerciales con gestión de la calidad e inocuidad de los alimentos que se ofrecen al mercado", detalló Saldaño.

Estos cambios permitieron el incremento y la mejora de los procesos de producción de leche, carne y la elaboración de subproductos con valor agregado. Entre ellos, los quesos de cabra frescos y semiduros, especiados; leche fluida de cabra (pasteurizada) y dulce de leche de cabra; curtido de cueros y marroquinería.

"De este modo, logramos un aumento del 60% en la producción de leche y, en algunos casos, pasamos de una lactancia de 2 a 5 meses. Además, estamos ingresando a otros mercados donde el precio del queso es de $ 75 kg contra $ 15 que se paga a nivel local", indicó la especialista.

"Un párrafo especial merece la articulación lograda con otros organismos y programas públicos del Estado que permitieron mejorar la infraestructura productiva predial, la sanidad y la condición de los productores en particular", concluyó Saldaño.